
Un audiovisual accesible para museo debe planificarse desde el guion: qué información se escucha, cuál solo se ve y cómo podrá consultarse por otras vías. Los subtítulos, la descripción de las imágenes y la transcripción resuelven necesidades diferentes. Conviene definirlos al preparar el encargo y comprobarlos en el soporte donde se utilizará la pieza.
Una reconstrucción puede mostrar con claridad la transformación de un lugar y, aun así, dejar parte del relato fuera del alcance de algunos visitantes. Para evitarlo, proponemos revisar cada escena según la información que transmite, además de su calidad visual.
La accesibilidad empieza antes del montaje
El calendario oficial de UNESCO sitúa el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual el 27 de octubre. La proximidad de la fecha ofrece una ocasión para revisar cómo presentamos las piezas audiovisuales de una institución, además de qué historias cuentan.
La guía de planificación de medios audiovisuales de W3C WAI recomienda incorporar las necesidades de accesibilidad a los requisitos del proyecto. En la práctica, esto permite acordar quién prepara las versiones y quién comprueba su funcionamiento, antes de dar el encargo por cerrado.
Esta guía propone una conversación inicial para responsables de museos y centros de interpretación. No constituye una certificación de accesibilidad: la evaluación debe considerar el contenido, el reproductor, el contexto y las necesidades del público.
Haz un mapa de la información de cada escena
Como herramienta propia de trabajo, sugerimos añadir tres columnas al guion. No se trata de describir cada detalle decorativo, sino de reconocer qué información permite comprender el relato.
| Qué cuenta la escena | Dónde está la información | Qué hay que preparar |
|---|---|---|
| Una persona explica una pieza | Voz y posible identificación en pantalla | Subtitulado revisado y acceso al nombre cuando sea relevante. |
| Un objeto cambia de posición | Imagen, si la narración no lo explica | Una descripción de la acción necesaria para entenderla. |
| Un sonido señala un acontecimiento | Audio no verbal | Una indicación textual si aporta significado al relato. |
| Una comparación muestra dos épocas | Imágenes y rótulos | Una explicación que permita conocer la diferencia relevante. |
Esta revisión obliga a concretar el encargo: no basta con pedir «un vídeo con subtítulos» si el conocimiento principal se transmite mediante imágenes que la narración no explica.
Subtítulos: revisa también lo que no se dice
La guía de subtitulado de W3C WAI incluye el habla y la información sonora no verbal necesaria para comprender el contenido. También advierte de que los subtítulos automáticos necesitan comprobarse para garantizar su exactitud.
En un encargo patrimonial, proponemos una revisión específica de nombres propios, topónimos, fechas y vocabulario del tema. Después hay que comprobar la sincronización y leer los textos mientras avanza la imagen, sin dar por válido un archivo solo porque se ha generado correctamente.
Conviene decidir si los subtítulos estarán siempre visibles o si el público podrá activarlos. La elección debe probarse en el soporte real: una pantalla de sala y un reproductor web no ofrecen necesariamente la misma forma de interacción. Traducir la locución a otro idioma es otra decisión; no equivale por sí sola a resolver todas las necesidades de accesibilidad.
Descripción de imágenes: cuenta lo que importa para entender
La descripción de información visual permite transmitir mediante audio los elementos de la imagen necesarios para comprender el vídeo. W3C WAI explica distintas formas de integrarla, incluida su incorporación a la narración principal cuando el diseño de la pieza lo permite.
Como criterio de guion, recomendamos evitar expresiones que solo se entienden mirando una referencia, como «aquí vemos el cambio», sin explicar qué cambia. No siempre hace falta añadir otra voz: primero conviene revisar si la narración puede dar esa información de forma clara.
En una recreación histórica, la descripción debe mantener los límites de lo que se representa. Si la imagen propone una hipótesis, la voz no debe convertirla en una certeza. Nuestra guía sobre evidencia e hipótesis desarrolla ese criterio de interpretación.
Transcripción: ofrece una forma de consultar el relato
Según la guía de transcripciones de W3C WAI, una transcripción descriptiva puede reunir información sonora y visual relevante. No cumple la misma función de seguimiento sincronizado que los subtítulos.
Para el proyecto, proponemos acordar dónde se encontrará el texto y cómo se identificará junto a la pieza. No debería quedar únicamente dentro de la carpeta de producción. Una transcripción publicada necesita también una revisión de contenido y una presentación legible en su medio de consulta.
Si el montaje cambia, comprueba qué partes del subtitulado, la descripción y la transcripción deben actualizarse. El texto debe corresponder a la versión que realmente verá el visitante.
Ejemplo hipotético: explicar el uso de una herramienta
Imaginemos una pieza de museo que muestra una herramienta mientras una narración cuenta su historia. Es un ejemplo de planificación, no un caso de cliente ni una prueba con usuarios realizada.
El primer borrador podría dejar la operación únicamente en la imagen. En la revisión, el equipo decidiría qué acción necesita explicarse, qué sonidos tienen significado y qué términos deben quedar claros en los textos. Después prepararía un fragmento de prueba antes de producir el conjunto.
La pregunta para la revisión sería concreta: ¿se puede comprender la relación entre la herramienta y la acción con las alternativas previstas? Para el enfoque histórico del tema, puedes consultar nuestra guía de audiovisuales sobre oficios tradicionales.
Qué pedir y cómo comprobar la entrega
Como lista práctica propia, recomendamos acordar estos elementos antes de iniciar la producción:
- Guion con las necesidades de información visual y sonora identificadas.
- Versiones de vídeo y audio previstas para cada soporte.
- Subtítulos revisados, tanto su texto como su sincronización.
- Descripción de imágenes cuando la información visual la requiera.
- Transcripción correspondiente al montaje final.
- Una prueba de reproducción en sala y otra en web si ambos usos forman parte del encargo.
La comprobación debe incluir a personas con necesidades de acceso pertinentes al proyecto. Una lista de archivos entregados no demuestra por sí sola que la experiencia funciona. Registrar problemas concretos y corregirlos resulta más útil que aprobar la pieza con una etiqueta genérica.
Preguntas frecuentes
¿Basta con añadir subtítulos al final?
No permite resolver por sí solo la información que únicamente aparece en las imágenes. El mapa del guion ayuda a identificar esa diferencia.
¿La IA puede preparar una primera transcripción?
Puede formar parte del trabajo de producción, pero el resultado debe revisarse frente al contenido. En este procedimiento no se acepta una salida automática como versión final sin comprobación.
¿Una misma versión sirve para todos los soportes?
Debe comprobarse. Lo que se activa con facilidad en web puede requerir otra solución en una instalación de sala. Conviene definir ambas experiencias desde el encargo.
Define la experiencia antes de producir la recreación
En RecreaHistoria, la propuesta de BRANDE conecta documentación histórica y producción audiovisual. Cuéntanos qué recurso quieres explicar, qué público lo visitará y dónde se mostrará la pieza.
Solicita una pequeña muestra visual gratuita y sin compromiso para explorar el enfoque narrativo. Las versiones y necesidades de acceso se concretan al definir el proyecto.
Imagen conceptual generada con IA. Las fotografías y la escena son ficticias; no representan un archivo real ni un proyecto de cliente.




